LA HISTORIA DE CARMI

Hola a todos:
En primer lugar presentarme, mi nombre es Carmina y vivo en Benidorm.

Quería compartir con vosotros mi experiencia en la Repúbica Dominicana, gracias a los amigos de www.elvalordeuneuro.es
Esta no es la primera vez que visito el país, sino la tercera. Desde la primera vez quedé enamorada del país y de sus gentes, las cuales, con unos sueldos mínimos y muchas veces inexistentes, nunca pierden la sonrisa ni las ganas de divertirse y de vivir.
Conocí www.elvalordeuneuro.es gracias a mi hermana (Afro, también teneis su historia en esta web), ella es la que me enseñó el pais por primera vez y es una asidua visitante del mismo, navegando por los foros los encontró se puso en contacto con ellos y fue la primera de la familia en llevar donaciones allí.
Ella también me instó a que cuando yo viajara en Enero, me pusiera en contacto con El Peluquero para ver si podía llevar algo conmigo.
Me informé en la compañia aerea, y podía llevar hasta 40 kgs de equipaje por persona, por lo que como nuestro equipaje, el mío y el de mi amiga, no superaba los 20 kgs cada una, decidimos llevarnos el resto en donaciones.
Así que así lo hice, hablé con El Peluquero, me preparó el material y partimos hacia allí con un montón de maletas llenas de ilusión.
La primera donación la hicimos con Sara, de Bayahibe Fishing Center, fuimos al pueblo de Mano Juan, situado en la Isla Saona, allí viven solamente unas 300 personas, los únicos habitantes de la isla.
No tienen electricidad más que 3 horas al día, no hay agua corriente, y todo el abastecimiento de alimentos y bebidas tienen que traerlo de la isla grande.
Y aunque aquello se enseña como uno de los paraisos y maravilas del país, solo hace falta darse una vuelta por las casas de los vecinos del pueblo para ver todas sus carencias.

Llevamos juguetes donados por los colaboradores de www.elvalordeuneuro.es y como podreis comprobar en las fotos, la entrega fue una fiesta, tanto para ellos como para nosotras.
Pese a ser como ya he dicho mi tercera visita al país, el poder devolverles una mínima parte de la felicidad que siento cuando estoy allí, hizo que esta vez fuera superespecial.
Pero ahí no quedó todo, dos días después quedamos con Jenny, la taxista preferida de todos nosotros los foreros, y estuvimos en Higuey, en la zona más pobre de la ciudad, un conjunto de chabolas situadas junto al río.
Allí pudimos ver también como viven en condiciones tan precarias, como no tener agua corriente, en un lugar a tan solo 45 minutos de los resorts que la desperdician como si no costara.
Repartimos otro montón de juguetes, los naipes y cartas para que jugaran, la ropa interior que llevabamos, unas mochilas y todo lo que nos dió tiempo.
Y pese a que como ya os he contado las condiciones en las que viven estos niños son pesimas, no sentí ni tan solo un momento que aquello fuera una situación triste, porque verlos tan felices con sus nuevos tesoros, y saber que una parte de esa felicidad, aunque pequeñita ha sido gracias a mi, es una de las mejores sensaciones que he tenido nunca.
Si todavía teneis alguna duda en si debeis colaborar o no, no lo penseis mas y por favor, hacedlo, aunque sea por egoismo, por las buenas sensaciones que te traes de este viaje tan diferente a todos los que hayais hecho.
Yo en cuanto pueda, repito, id preparando las donaciones.

 

Sensaciones: 
saber que una parte de esa felicidad, aunque pequeñita ha sido gracias a mi, es una de las mejores sensaciones que he tenido nunca.
Fotos: