LA HISTORIA DE MARINAARGI Y ANA MARY Nº 1

FEBRERO 2011

La historia de nuestro viaje no fue todo lo fácil que nos parecía que iba a ser, teníamos todo planeado con JENNY para que nos llevase a los Bateyes a entregar todo lo que habíamos llevado para los niños, tenía que venir a buscarnos al hotel Bahía Príncipe Punta Cana, ella no podía entrar en ese hotel, pero les comentó a los compañeros que venía a buscar a unas personas que traían muchas maletas para entregar a los niños, le dieron permiso sus compañeros y la dejaron entrar, pues teníamos 5 maletas llenas de cosas para los niños que pesaban demasiado para ir hasta las afueras del hotel, todo muy bien, pero al día siguiente cuando nos fue a buscar para llevarnos hasta Bayahibe no le permitieron entrar y eso que no iba como taxista, la habíamos invitado, a ella y toda su familia, a venir con nosotros para visitar Saona en la lancha con Pepe el lanchero, cuando llegamos a la entrada del hotel estaban los taxistas como locos, nos hicieron un circo diciendo que no podía ser, por más que le explicamos que no era un servicio de taxi, no hubo manera, sobre todo un taxista que le llamaban el venezolano, este hombre casi nos come, decidimos marcharnos en autobús hasta Higuey y cuál es nuestra sorpresa que este taxista nos estuvo siguiendo detrás del autobús, como si fuéramos delincuentes, pero lo peor fue que a la pobre de JENNY le rascaron el coche y cuando llegó venía llorando y desesperada, es triste pensar que lo que se iba a convertir en un día de playa como en familia y la alegría que tenían sus niñas de ir a Saona, esta gente le amargó el día, y todo esto por ser buena persona y por querer ayudar a estos niños necesitados, pues si no es por ella nadie nos hubiese llevado a ese lugar tan remoto, gestos como estos te quitan las ganas de llevar, de hacer y de dar nada, pero para cabezona yo, cuando vuelva solo pienso ir en taxi con JENNY le pese a quien le pese y sea el taxista que sea, para mi todos los que estaban allí se portaron muy mal, porque tuviesen o no razón delante de los turistas no se arman esos líos, y lo peor fue la persecución a la que nos sometieron, se lo comentamos el director del hotel y nos dijo que aunque llamásemos a la policía iban a pasar del tema, puse una denuncia al llegar a España y se la envié a la embajada dominicana en Madrid y la respuesta fue tenía que haber llamado a politur y hacerlo allí, resumiendo no dan ganas de nada, me quedo con la experiencia de haber aportado mi granito de arena y ver esas caritas de felicidad.